Así se quedó esta eurodiputada: tremendamente sola. Tal vez es una forma de protesta de sus compañeros de "pupitre" al enterarse que tal vez peligre su privilegiado medio de transporte en clase business. O tal vez sea lunes por la mañana y sus señorías lleguen tarde al trabajo. O también puede ser que lo que se esté debatiendo no resulte interesante. De lo que sí estoy seguro es de la mala imagen que se transmite a todos aquellos que pagamos sus eurosueldos. Reconozco que todo esto me saca lo más euroradical y me da por pensar donde quedaría la capacidad de servicio que conlleva ser político si se terminaran todos los europrivilegios que tienen estas personas: superviajes, superdietas, superhorarios, superprestigio....yo los ponía a trabajar como trabajamos tú y yo, con lo que cobramos tú y yo y como nos trasladamos tú y yo. Estoy seguro que nos íbamos a quedar incluso sin la de la foto. Lo que tienen sus señorías es un euromorro que se lo pisan. Así nos va.
Toño Villalón

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