FUSIONES:
Yo ya me olía algo cuando probé la tortilla de patata y a medida que uno va creciendo y, por ende, conociendo, es cuando realmente te das cuenta de la importancia de la mezcla, de la fusión, del mestizaje, de la pluralidad compartida, en definitiva de conocer, de experimentar y sí el resultado me es válido y satisfactorio lo pruebo, lo vivo o lo experimento. Tenemos grandes ejemplos que han transgredido la rigidez dogmática de años atrás y poco a poco son cada vez más las apuestas por lo bipolar en campos tan distintos como las artes, la ciencia, la gastronomía, lo social o lo económico. Chano Domínguez ha fusionado magistralmente flamenco y jazz, Javier Ruibal entremezcla apasionadamente su música andalusí con el ritmo sefardí o magrebí, Barenboim apuesta por la convivencia entre la música y las nacionalidades, grandes cocineros emulsionan nuevos sabores y texturas, nuevos restaurantes ofertan cena y espectáculo al mismo precio y en el mismo espacio, los médicos empiezan a comprender que lo físico y lo anímico deben caminar en paralelo en aras de la mejoría de sus pacientes, numerosos artistas combinan acrílicos y óleos con luz y sonidos o con formas que rompen lo normativo y entremezclan lo tridimensional con lo provocativo, nuevos proyectos sociales tienen que unir y suplir la carencia de medios económicos y materiales con nuevas y creativas ideas que permitan la perdurabilidad de sus acciones; y así tantos y tantos ejemplos como tenemos en la memoria. Puede que estemos ante la decadencia de lo unitario, pero cada vez que veo un ejemplo de fusión, también lo veo de respeto por lo nuevo, por lo distinto, por el otro; pues sólo con este respeto se puede producir un sano, fructífero, creativo y hasta emocionante acercamiento. Sin lugar a duda el contexto globalizador en el que vivimos nos debiera facilitar esta tarea miscelánea para alcanzar cada vez mayores cotas de conocimiento, respeto y vivencias por aquello distinto a lo que yo vivo o siento. Ojalá mis políticos abogaran y apostaran por la sana fusión y comprendieran que determinados pares tienen que caminar de la mano: cordura y compromiso, paz y justicia, nobleza y transparencia, ecología y respeto, hombres y mujeres. Yo mientras, espero ávido y dichoso nuevas fusiones al mismo tiempo que saboreo un café con leche y un pincho de tortilla de patata, servido por una camarera boliviana en un bar regentado por un asturiano mientras suena la música de Bebo y el Cigala.
Antonio Villalón de Cabo
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