CERRADO POR ATARDECER

Con este blog quiero compartir con vosotros estos relatos fruto de vivencias, experiencias, reflexiones, etc.etc. Por tanto la mayor pretensión es que os gusten y os animéis a dejar algún comentario o sugerencia para animar y motivar futuros escritos que ayuden al crecimiento personal y alejarnos en la medida de lo posible de fatalismos y mediocridades.



UN ABRAZO A
TOD@S

martes, 2 de noviembre de 2010

MOCHILAS

MOCHILAS



Nunca he comprado una maleta, lo reconozco y esto me dio que pensar; pero sí he comprado varias mochilas a lo largo de mi vida, por ello quiero responderme a la pregunta de qué es lo que realmente esconde de capital simbólico este elemento portaequipajes que tantas y tantas veces ha colgado de mis hombros. En primer lugar está concebida para no olvidarte mucho de ella, está diseñada para la máxima compañía como la bolsa acompaña al marsupial o la concha al caracol. En segundo lugar te exige capacidad de síntesis, te sugiere resumir pues cuanto menos sintetices más cargas, es una simple cuestión de economía del esfuerzo. En tercer lugar te marca un estilo de las prendas que alberga, nada descolocaría más que ver sacar un traje  Armani de una Altus Mont Blanc de 75 litros. Algo patinaría en esa escena.

            El recuerdo que tengo de mi primera mochila es de dolor pues las bandas que colgaban de los hombros eran estrechas y sin ningún tipo de acolchado lo que llevaba implícito que no se acomodasen sobre ellos sino que se clavasen literalmente y la marca en los susodichos te hacían acordar del viaje días y días después de que éste terminase. Eran pequeñas, con tejidos y costuras muy básicas y mal diseñadas ergonómicamente y sin embargo esto no fue impedimento para que hollasen cumbres, acompañasen expediciones y fueran complemento de excepción a grandes gestas que tenían la aventura como argumento de fondo.

            Hoy, sin embargo, existe una amplia gama de todos los colores y tamaños, para cada tipo de aventura e incluso para cada fase de la misma, los tejidos son resistentes, las espalderas son un ingenio de la comodidad y todo se regula para que su carga se reparta en varios puntos de nuestro motivado cuerpo. Aunque pobre de aquellas personas a las que dicho elemento  sólo se les ajuste al cuerpo y no a la mente. Los bolsillos son estudiados a los requerimientos  y necesidades del  portador y su aventura, actos para dar resguardo a los complementos que nos harán la travesía más cómoda y segura.

            En definitiva ser mochilero es una actitud vital, significa viajar dinámico, donde cierta capacidad de improvisación es algo que también llevamos a cuestas, donde lo más fascinante no lo adquieres a golpe de euros, sino donde nos lleva nuestro esfuerzo y nuestra capacidad de seguir disfrutando de un estilo de vida tan austero como apasionante. Por algo ser maletero es una profesión y ser mochilero una devoción. Por algo un joven con el que me crucé por la calle vestía una camiseta en la que se podía leer: “más mochila y menos maleta”. Por algo en mi vida la mochila es un elemento que me acompaña y contribuye a configurar mi identidad.



Toño Villalón

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