Vacunas contra la Monotonía
La pregunta del millón. Me vais a perdonar pero sino os la hago reviento: ¿estáis contentos con el mundo en qué vivís?. Alguien dirá, no sin razón, ya viene el listo con la preguntita jodiéndome el fin de semana de tele, sofá y paella del domingo. Mira tío: pago mis impuestos, curro cuarenta y cinco horas, tengo que aguantar al capullo de mi jefe, la hipoteca me tiene cogido por los mismísimos, la suegra no me traga y el pequeño me ha suspendido tres asignaturas en el último trimestre. Por si eso fuera poco, mi mujer y yo discutimos mucho los días pares y mucho más los impares...así pues no me jodas con la preguntita de marras que bastante tengo yo con lo que tengo.
Bueno, no me digáis que no os suena el discurso. Dijo el gran Serrat que la vida te la dan, pero no te la regalan. No veas si afina el nuevo Honoris Causa. Y es que cuando nos ponemos a hacer preguntas de las que te tocan la fibra lo primero que hacemos es sacar la coraza y decir: a mi este tío no me pilla y somos capaces de justificar lo injustificable a costa de que nuestra autoestima salga indemne. Por poner algún ejemplo: ¿eres feliz?, ¿has alcanzado los sueños que te propusiste años atrás?, ¿has traicionado tus ideales por el qué dirán?, ¿realmente necesitabas la nueva tele en 3D? Y ahora la que yo considero mi favo: ¿vives con coherencia?, no sé vosotros pero yo creo que vivir con coherencia trae muchos quebraderos, pero a la larga uno puede disfrutar su precio, sí efectivamente, me refiero a ir con la cabeza bien alta por la vida.
Y en esas elucubraciones me encontraba yo con las manos en los bolsillos, paseando y silbando al mismo tiempo. Siempre me gustó la gente que silba por la calle, aunque bien es cierto que cada vez somos menos y con el paso del tiempo llamaremos la atención como lo hacen la cabra y el trompetista o el mismísimo afilador, o ¿es qué la gente está tan agobiada y sometida a su vida que ya no le quedan ganas de reír y menos aún de silbar?
Yo no tengo la solución a los problemas cotidianos que a todos nos acechan, pero si conozco una fórmula infalible para contentar el ánimo y enriquecer la vida, y creo que es válida, en tanto vamos consiguiendo proporcionalidad entre las cosas que nos disgustan y las que nos agradan. Y de eso se trata, de buscar cosas que nos agraden, que nos produzcan placer, que nos toquen la fibra o consigan que la carne se nos ponga de gallina. Hablo de emociones, de estados de ánimo, de interacciones, de catarsis, pero sobre todo hablo de respeto para la consecución de las mismas. ¿hace cuánto tiempo que no disfrutas de un espectacular atardecer? (y te recuerdo que esto aún es gratis),¿hace cuánto tiempo no disfrutas de una interesante charla de las que hacen crecer como persona y recuperar la fe en la especie humana?,¿hace cuánto tiempo que no cocinas para alguien con cariño?, ¿hace cuánto tiempo que no viajas hacia algún lugar sorprendente?, ¿hace cuánto tiempo que no te emocionas ante una canción, un teatro, un artista, un poeta, un libro, una película, un mago o una buena persona?.
Bueno, muchos son los interrogantes, pero también es cierto que para adquirir estas vacunas contra la monotonía, disponemos de información, de informantes, de facilitadores y de heurísticos. Sólo falta tu empuje. Sólo falta que salgas de tú cómoda crisálida y busques emociones, sensaciones, vivencias y experiencias que te devuelvan la energía y la armonía que la vida cotidiana parece hurtarnos camuflada entre el tedio y la monotonía. Por todo esto a veces pienso que determinadas personas debieran estar subvencionadas por la seguridad social por su importante labor hacia el bienestar psicológico de sus semejantes. Existen auténticos magos de los acordes, genios anónimos de la interpretación, cuerdas vocales que parecen hilos de fina seda, cuerpos que al moverse hacen danzar nuestro interior, artistas con tanta energía que me río yo de los vatios de mi casa, escritos que son compuestos con el alma, óleos y acrílicos organizados para gustar o hacer pensar y una sola cosa en común a todos ellos: profesionalidad.¿Os imagináis por un solo instante que un determinado día toda la gente de bien nos levantáramos profesionales?, lo bien que ese día funcionaría el mundo; y es que como decía un amigo mío: hay que ser profesionales hasta para hacer palillos.
No pienses que la suerte está echada y lánzale un órdago a la vida. Invierte en emociones como mejor activo vital, nunca rechaces ser embaucado por la belleza, chantajeado por lo sutil, acechado por la armonía y asediado por la sensibilidad y la coherencia.
Esta es la verdadera vacuna que nos puede inmunizar contra el tedio, la bajeza, la mediocridad y la miseria y lo demás son cuentos y gilipolleces que generalmente nos intentan vender en bolsas de grandes marcas comerciales o en programas televisivos que en vez de activar nuestra riqueza vital persiguen el pensamiento único y el encefalograma plano del que los alienta.
Sal, arriesga y vive con coherencia y respeto. Esa, es una buena y gran aventura.
Antonio Villalón de Cabo
No hay comentarios:
Publicar un comentario