HABLO EN NOMBRE
Hablo en nombre de las heridas del enfermo que sufre y no encuentra respuesta facultativa ni trato humanizado por falta de recursos o saturación del sistema.
Hablo en nombre de la silla de ruedas del discapacitado que no deja de encontrar obstáculos en la voluntad direccional que ansía libertad de movimientos.
Hablo en nombre del cartón-cama del sin techo que reclama recursos, atención y visibilidad para su morador.
Hablo en nombre de la estufa de los mayores que pide calor de residencias en plazas dignas, sin lista de espera y sufragada con la cuantía económica de que se dota a una pensión.
Hablo en nombre de los números rojos de aquellos a los que un salario decente les permitiría vivir dignamente y les daría la tranquilidad de que “último de mes” no es sinónimo de miedo, incertidumbre, angustia y endeudamiento.
Hablo en nombre de los temblores de los abuelos que crían a sus nietos y demandan plazas de guarderías al módico precio de saber que una sociedad se ocupa de la educación de sus futuras generaciones como mejor legado.
Hablo en nombre de las secuelas del maltrato para pedir conciencia de problema grave y urgente, pues vivir con miedo es la mayor y más cruel amputación de la autoestima y desacredita a aquella sociedad que no pone toda su energía y raciocinio en buscar y creer en su final.
Hablo en nombre de la brújula del emigrante y os pido comprensión y tolerancia, pues busca el mismo norte que buscarías tu, si tuvieras la mala suerte de compartir la misma barca.
Hablo en nombre del despertador del parado que anuncia la llegada de un nuevo día ya envejecido por el desánimo del que siente que todavía le queda mucho y bueno por aportar.
Hablo en nombre del arcén de la calzada que ha visto vidas segadas en su asfalto sin comprender como una persona se marcha en segundos cuando ese no era el viaje deseado, pero sabiendo que la irresponsabilidad se cobra así sus tributos.
Hablo en nombre del “panel vertical de conocimientos” de los maestros (perdón por la pedantería, siempre la llamaron pizarra) que educa generación tras generación y os pido comprensión, apoyo e implicación en la difícil tarea educativa que a todos nos incumbe.
Hablo en nombre de la balanza de la justicia y pido equidad, valentía y sabiduría para sus garantes, deseando que siempre busquen su inclinación hacia la verdad y no hacia el poder, la influencia o el vil metal.
Hablo en nombre de la esperanza del que necesita una vivienda digna y pagable y pido que la primera referencia para este sueño no sea el “euribor” sino la futura materialización del mismo.
Hablo en nombre de toda la buena gente que no pierde la esperanza de ver un mundo mejor, un mundo justo, digno y solidario para todos, gente que pone su granito de arena en que este sueño sea posible, gente que trabaja por causas nobles, por ideales justos, por que le apetece que su entorno sea más saludable, por ver crecer sanamente a sus hijos y ver envejecer digna y justamente a sus mayores. Hay personas que merecen mucha más felicidad de la que reciben, que necesitan menos edredón nórdico y más calor humano, que necesitan soñar como el comer, que necesitan comer como el soñar. Hay gente que se resiste a la fatalidad sin más, al noticiero macabro y gris, al corrupto de turno, al invasor de marras, al famosillo sin escrúpulos y a la silenciosa rutina. Hay gente que comunica paz, que transmite buena onda, que contagia felicidad, que irradia armonía y que el mundo necesita que existan y que te los encuentres en el camino cuando la vida te haga tropezar. Hay gente necesaria que nos da seguridad con su presencia, energía con su música, sabiduría con sus escritos, esperanza y entretenimiento con su cine, cercanía con su teatro, risa con su humor, que pueden fusionar varios ingredientes y sacar de la chistera un cóctel de emociones o una nueva vitamina que fortalezca el alma.
Ojalá mis políticos y mi gobierno pongan todo su empeño al servicio de la transparencia y la responsabilidad de su tarea, de la coherencia y las buenas prácticas, del diálogo y la escucha. Ojalá comprendan que su cargo es de servicio, trabajo, esfuerzo, nobleza y mucha imaginación. Ojalá se alíen con nuestros votos y nos ayuden a conseguir este manojo de sueños que en fondo todos deseamos y añoramos.
Ojalá no tuviera que hablar en nombre de nadie, porque todos fueran escuchados, pero mientras esto llega, sólo os puede prometer que seguiré hablando.
He hablado.
Antonio Villalón de Cabo
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